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Mostrando las entradas etiquetadas como theon greyjoy

10 Ventajas de Tener un Novio/a "friki" de Juego de Tronos

Mi intención con este post es hacer reír, lamento mucho si he ofendido a alguien utilizando estos estereotipos. Desde hace unos meses, cuando decidí dejar atrás mi melena rubia por una cabellera castaña más sobria, mi entorno se encontró con un gran dilema: ¡No sabían cómo llamarme! Llevaba años siendo “la rubia”, “la chica rubia” o “la amiga rubia” y ahora, con mi inoportuno cambio de look lo había echado todo al traste. Total, que para no hacerme sentir mal y despreciada, rápidamente buscaron otra manera de llamarme (porque aprenderse mi nombre parece ser una tarea realmente complicada): Decidieron que, cómo me gusta mucho Juego de Tronos y llevo una camiseta con los emblemas de las casas, (y según algunos mi vida gira en torno y exclusivamente alrededor del universo Canción de Hielo y Fuego), me etiquetaron el HT: #LaFrikiDeJuegoDeTronos.    Yo, en lugar de tomármelo a mal, decidí convertir este hecho en mi marca personal, sí, soy la friki de Juego de Tronos, ...

Hediondo

Quería besarla, quería besarla allí mismo, entre la paja. Quería volver a sentir sus labios calientes y palpitantes sobre los suyos, aquella humedad cálida que producían ¿Pero ella querría besarlo de nuevo? Tenía miedo de preguntárselo: ¿y si le decía que no? Al fin y al cabo, ¿quién querría besar a Hediondo? Ella lo había hecho, un par de días antes, cuando pasaron la noche en Puerto Blanco. Le había besado en la boca, sin importarle que tuviese los dientes rotos, ni que le faltasen dedos ni aquella otra cosa que Ramsay le había amputado. Fue la sensación más agradable que había sentido en años, el otro muchacho jamás hubiese pensado que un beso pudiese significar tanto, pero Hediondo había pasado mucho tiempo encerrado en la oscuridad, siendo más criatura que hombre, y aquella muestra de cariño había sido tan importante para él que se había echado a llorar. Lástima que les hubiesen interrumpido, sino la hubiese seguido besando hasta el amanecer. La observaba arrebujado en su capa, a...

Capítulo XIII: Alfie

Huía, no sabía de qué o de quién, pero yo huía. La niebla se cernía sobre los troncos retorcidos y negros del bosque. Se retorcían grotescos hacia el cielo y de sus ramas colgaban matojos de hojas podridas. Las siluetas se confundían entre las tinieblas que poco a poco iban cubriendo la arboleda. Una voz infantil me llamaba entre risas: “¡Estoy aquí! ¿Es qué no me ves? Venga, a ver si me pillas. Corre, que no me pillas” Una mancha amorfa y roja cruzó veloz entre los troncos oscuros. Intenté seguirla con la vista, pero había pasado tan rápido que no sabía ni por donde había venido ni hacia donde iba. El niño me seguía insistiendo en que le encontrase. Busqué el origen de la voz, pero no era más que un eco entre los árboles. Comencé a correr, buscando al chico, la forma roja, huyendo, pero cada vez que daba dos pasos me encontraba con un árbol retorcido, con una cara esculpida entre los nódulos: gritando, lamentándose, con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas. Cambiaba de di...