-¿Podemos hablar?- Dean salió al porche de la casa de Bobby, donde Ayden miraba las estrellas apoyada en la vieja baranda de madera- Escucha Ayden, se que estás enfadada, pero Cas, ya no es Cas... Nos ha traicionado, por eso le encerramos en el círculo de fuego. A mi también me ha sentado mal, joder, era mi amigo. Y ahora es un monstruo.- Ayden no desviaba la mirada del cielo, como si Dean no existiese- Debes olvidarte de él, Ayden. Se que sientes algo muy especial por él. Pero ya lo hemos hablado... Sam no está bien, debemos centrarnos en cuidar de él y que se recupere lo antes posible. Y Cas... Cas es un ángel, sabes desde hace tiempo que no podía ser. Él es inmortal, tu no. Por mucha gracia de arcángel que te hayas tragado, algún día morirás y Cas, no... Ayden... ¿Me estás escuchando?- la joven desvió la mirada, una sólida y cristalina lágrima recorrió su mejilla, a Dean se le partió el alma- Lo siento mucho Ayden, eres aún muy joven... Algún día lo entenderás. -Eres tú el que no ...
La Grandeza nace de los Pequeños Comienzos.