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Capítulo XIV: Anne-Lisset. Un relato del Capitán Bam

-¡Bam!-a pesar del estridente grito, Joshua Bam Bam Brown fingió no sorprenderse y siguió con su tarea de despejar el claro de hierbajos. Ayla surgió de entre los matorrales con un aspecto lamentable: tenía los vaqueros llenos de barro, el pelo sucio y enredado y la sudadera salpicada de tierra y sangre. Apenas le dirigió una leve mirada a través del cristal oscuro de las gafas de sol. Otro de los muchachos se hubiese abalanzado sobre ella para preguntarle si estaba bien, pero no sería él, a él le daba exactamente igual si la chica se hubiese despeñado por un acantilado y se hubiese hecho algún que otro rasguño. Ayla se plantó entre trompicones a su lado, pero Bam ni siquiera dejó el machete al lado para hacerle caso: -¿Necesitas algo?-preguntó con su voz soberbia al ver que la muchacha no iba a alejarse hasta que le prestase atención. -Tengo que hablar contigo. -Estoy trabajando. -Es urgente.-respondió en un tono de autoridad que sorprendió al mismísimo Bam. -Puedo hablar...

Capítulo VIII: Matt y el Cazador

[El cazador estaba furioso, afilaba su rudimentaria lanza junto al fuego de su pequeña choza. A sus pies descansaba su viejo lobo gris, lleno de magulladuras, el lobo castaño de su hermano lo había atacado para hacerse con el liderato de la manada. La bestia se lamía las heridas, el cazador le acarició afectuosamente la cabeza, y el animal le devolvió la muestra de cariño lamiéndole los dedos. Estaba enfadado con su hermano, con su padre, con el mundo… La caza no había sido buena aquella temporada, ni tampoco la cosecha, el cazador tenía a su cargo un buen grupo de gente al que alimentar y el invierno estaba cerca… Pensó en las palabras desafiante que le había dedicado su hermano y en la expresión de decepción en el rostro de su padre, desde que había vuelto a la manada de su viaje en solitario, todo había cambiado: su hermano se había hecho con el puesto que le correspondía como mano derecha del líder, nadie lo miraba como antes, infundía respeto, orgullo… ahora solo infundía pena, a...