Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como brown brothers

Capítulo XIV: Anne-Lisset. Un relato del Capitán Bam

-¡Bam!-a pesar del estridente grito, Joshua Bam Bam Brown fingió no sorprenderse y siguió con su tarea de despejar el claro de hierbajos. Ayla surgió de entre los matorrales con un aspecto lamentable: tenía los vaqueros llenos de barro, el pelo sucio y enredado y la sudadera salpicada de tierra y sangre. Apenas le dirigió una leve mirada a través del cristal oscuro de las gafas de sol. Otro de los muchachos se hubiese abalanzado sobre ella para preguntarle si estaba bien, pero no sería él, a él le daba exactamente igual si la chica se hubiese despeñado por un acantilado y se hubiese hecho algún que otro rasguño. Ayla se plantó entre trompicones a su lado, pero Bam ni siquiera dejó el machete al lado para hacerle caso: -¿Necesitas algo?-preguntó con su voz soberbia al ver que la muchacha no iba a alejarse hasta que le prestase atención. -Tengo que hablar contigo. -Estoy trabajando. -Es urgente.-respondió en un tono de autoridad que sorprendió al mismísimo Bam. -Puedo hablar...

Capítulo XI: The Hunter

La ola de placer se intensificó en cuanto noté los dientes de Matt pellizcarme suavemente. Arqueé la espalda y las piernas me temblaron, no contuve el gemido y dejé que mi voz deleitase los oídos de él. Apreté los muslos en torno a su rostro y sentí como sus labios devoraban los míos: primero lentamente, después aceleraba el ritmo y solo utilizaba la punta de su lengua. Luego despacio otra vez y utilizando toda su boca, en alguna ocasión se ayudó un poco de los dedos. Era curiosa la sensación que despertaban en mí el tacto de esos dedos tan ásperos en una zona tan fina. Los dientes otra vez: aplicando la fuerza justa para que no me hiciera daño, pero la suficiente como para activar todas mis terminaciones nerviosas. Su lengua giraba en diversas direcciones: en movimientos rápidos hacia arriba y abajo o en círculos más lentamente. Cuando volvió a utilizar todos los labios ya no le permití parar, empujé la cadera contra su rostro y agarré con fuerza la tela del saco de dormir para no so...