Ir al contenido principal

Entradas

S.2. Capítulo I: La Chica del Continente

Habían sido unas largas horas en autobús desde Los Ángeles, pero a los hermanos Brown les produjo cierta sensación de alivio, el hecho de salir de la metrópolis y encontrarse en una vasta extensión de campo: no era la naturaleza salvaje a la que estaban acostumbrados, es más ni se le parecía. No había montañas, ni nieve ni osos, ni siquiera árboles. Solo era un gran terreno de viñedos que empezaban a echar hojas al inicio de la primavera. Tampoco olía como Alaska, aun se notaban los carburantes de los vehículos en el aire y los químicos que les echaban a las viñas. Gabe Brown asomaba la cabeza por la ventana del autobús como un perrito al que sacan a pasear, a su lado, Bear dormitaba utilizando su mochila a modo de cojín: -¡Despierta hermano!-le sacudió Gabey por los hombros-ya casi hemos llegado. Desde que se habían instalado en California, que Gabriel Brown se había vuelto más “cosmopolita” había dejado crecer su alborotado pelo rizado, se había tatuado la cabeza de un lobo en ...

Capítulo XXII: Regreso a Alaska

FAMILIA: Recorados que podéis echarme una mano haciendo donaciones mediante PayPal.  https://www.paypal.me/aaylahurst -¿Es que no te alegras de volver?-Matt tuvo que alzar la voz para que pudiese escucharlo entre el sonido de las olas chocando contra el casco del esquife. -La última vez que estuve aquí-le grité-casi mueres en mis brazos. El frío polar de Alaska me arrancaba lágrimas de los ojos vidriosos. Estaba cubierta por un grueso anorak que casi no me permitía moverme. Una braga me cubría el cuello y me ocultaba la boca y llevaba el gorro de lana apretado hasta la nuca. Estaba hecha una bola en un rincón de la pequeña lancha que nos había transportado desde el puerto de Hoonah a la Isla de Chichagof. Alaska era todavía más bonita en invierno: las costas estaban heladas, cubiertas por una capa de hielo gris, la nieve no había llegado a Browntown, pero las cumbres nevadas se alzaban imponentes tras los pinos y los cedros, a través de una fantasmagórica capa de niebla...