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El Profesor IV

La tomé sobre mi regazo y le bese el pecho, la apreté con fuerza hacia mi mientras me desacía en olas de placer. Le mordí el cuello para sofocar el potente gemido que su cuerpo me había provocad.  Apreté su torso blanco aún más contra mi pecho desnudo y moreno y estallé. Pero ella no, porque ella ya no estaba, la estaba perdiendo y tenía miedo, no, me aterrorizaba perderla. No volver a ver su cuerpo desnudo, acariciar sus pronunciadas curvas, sentir su respiración agitada cuando la tocaba, como se humedecía al contacto con mis dedos...
Su sabor, mi lengua en su boca, explorando cada rincón, morder su cuello cuando me excitaba. Explorar sus secretos más íntimos, ese tesoro que ocultaba entre dos sensuales muslos.

Había sido de otros antes, pero ahora era mía, y me la querían quitar. Ese chico... ¿qué tiene él que no tenga yo? Se que tiene 23 años menos. Pero yo tengo el don de la experiencia, conozco su cuerpo, se que hacer para contentarla, donde tocar, donde acariciar, donde lamer y donde besar...
Seguro que él no sabe lo que quiere, va a jugar con Ayla como ese tal Johnny jugó con ella hace un año.

No se juega con el cuerpo de Ayla Hurst, el cuerpo de Ayla se venera, se contempla, pero no se juega con él...

Casi muero cuando los he visto hoy en clase, sentados, uno junto al otro, él le ha tocado el brazo para llamar su atención, murmuraban en voz baja... Ojala hubiese podido escuchar sobre que hablaban, ¿hablarían de mí? No, Ayla no sería capaz... Es nuestro secreto... Pero luego ella ha puesto la mano en su rodilla ¡en su rodilla! He visto como la mira... En ese momento ambos pensábamos en hacerle el amor ahí mismo, sobre esa mesa... Te he adelantado pequeño hijo de puta... En esas mesas donde le hacías carantoñas a la mujer más impresionante del planeta hace un par de semanas que el profesor Henry Landom le hizo el amor de una manera increíble y me pidió más... ¿A ti te pide más, Drew? Permíteme dudarlo, ella es mía y solo mía, y no me la vas a quitar... ¿Me has entendido? Es mía y no me la arrebatarás...
Aún puedo ver su mirada desafiante a través de las gafas.... Quiere hacerla suya... Pero no, ella no lo permitirá, porque está aquí, tumbada a mi lado y acabamos de hacer el amor... Me encanta cuando la acaricio después, el pelo despeinado y tan suave... y la piel blanca, con la mía morena... y la de Drew es aun más clara. No la puede comparar, no tiene esa magia...
¿Por qué se levanta ahora, qué le pasa?

-¿Estás bien, Ayla?

- Henry, tenemos que hablar.

Comentarios

  1. "Henry, tenemos que hablar". Nooo, la historia no puede llegar a su fin!!!!! :'(

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